Tumores de la cara

Al examinar su piel, o por medio de una biopsia, su dermatólogo ha detectado una lesión cutánea en la cara, o en el cuello. La mayoría de los tumores de la piel se pueden tratar por medio de la cirugía que realiza un cirujano maxilofacial especializado en cirugía facial. Según la naturaleza de la lesión, aplicará unos márgenes de seguridad: sin pasar “a ras de la lesión”, Y con todas las garantías para que esta lesión no se reproduzca. Constatará que a menudo, la cicatriz es algo más grande que la lesión de su piel, no debe preocuparse, al contrario, es una medida de seguridad. Además las cicatrices faciales son las más finas y las más discretas del cuerpo.

La cicatriz no desaparece en los 3 primeros meses sino a lo largo del primer año. Toda cicatriz pasa por una fase “inflamatoria” que dura algunos meses, en este periodo aparece rojiza, progresivamente se vuelve blanca y se afina.

En el apartado “postoperatorio” encontrará todos los consejos necesarios para cuidar su cicatriz.

 

El tumor de la piel puede operarse con anestesia local, que se completa más o menos con una “sedación” intravenosa, (Neurolept-analgesia), o con anestesia general, según la talla, la localización y la complejidad de la cirugía.

El cirujano hará una escisión en el área, no solo la lesión que usted ve sino también en un margen de piel sana alrededor de la lesión, es una medida de seguridad, una garantía para tener más oportunidades de curación.

Según la importancia y la localización de la lesión, la zona operada se reparará bien sea cerrando directamente, o bien con un colgajo de piel local o de la zona o por medio de un injerto de piel. El cirujano se lo explicará antes de la intervención.

Es menos frecuente, pero puede ser necesario un tratamiento complementario de radioterapia, quimioterapia o cirugía ganglionar.

Si la intervención se realiza en la clínica, el paciente vuelve el mismo día a su domicilio. A menudo, si fuera necesario, se prescriben curas durante varios días, hasta la retirada de los puntos.

El dolor es moderado.

Las principales complicaciones son:

– un hematoma, sobre todo si sigue un tratamiento anticoagulante, (no olvide precisarlo en la consulta pre-operatoria).

– no es nada frecuente que aparezca una necrosis de la piel o del injerto de piel, pero podría necesitar una serie de curas más larga incluso una nueva operación.

– la sección de filamentos nerviosos sensitivos es usual, lo que generalmente explica las modificaciones de la sensibilidad de la piel que se producen en la zona operada, la recuperación es larga, (varios meses).

– el resultado estético, sobre todo en caso de que se haya aplicado un colgajo de la piel o de un injerto, puede ser en un primer tiempo decepcionante, (la longitud de las incisiones, rojez, discromía, hinchazón, abultamiento). Es un fenómeno normal en los 2 primeros meses, hay que dar el tiempo necesario a la piel para que “se repare”, que la cicatriz se integre y que desparezca al cabo del primer año. Si fuera necesario, unas sesiones especializadas de fisioterapia pueden aportar una considerable mejoría estética. Finalmente para perfeccionar el aspecto del colgajo se puede proponer una nueva intervención.

– el que aparezca una cicatriz muy inflamatoria, es un fenómeno excepcional, incluso queloide, pero puede suceder, sobre todo en una piel negra. En este caso será necesario aplicar inyecciones de corticoides.

– puede que se produzca una recaída de la lesión que necesite una vigilancia postoperatoria del cirujano o del dermatólogo.

 

Durante la primera semana, la cicatriz debe ser desinfectada regularmente, si fuera necesario se le prescribirán una serie de curas a realizar por un técnico de enfermería.

Los fumadores no cicatrizan tan bien como los no fumadores, el tabaco tiene una gran incidencia en la calidad de la piel y en su capacidad de cicatrizar correctamente.

No olvide que los primeros factores agresivos en la piel son los rayos UV del sol, los tumores así como los carcinomas espinocelulares o los melanomas están provocados directamente por excesivas exposiciones al sol. La protección solar de toda cicatriz con protectores adaptados, es indispensable a lo largo del primer año, el cirujano o el dermatólogo le recetarán los más adaptados.