Cirugía de las glándulas salivares

Numerosas patologías pueden afectar a las glándulas salivares, las más frecuentes son las litiasis o cálculos salivares, y los quistes mucoides que son quistes benignos. Raras veces aparecen tumores benignos, afecciones infecciosas o trastornos vinculados a enfermedades más generales, llamadas “sistémicas”. Finalmente, las glándulas salivares pueden ser la base de tumores malignos, pero estos casos son excepcionales.

En lo relativo a patologías más corrientes, los tratamientos medicamentosos son general suficientes. En caso de que persistan los síntomas, los cálculos o los quistes puede ser necesaria una operación.

 

Las diferentes glándulas salivares que pueden verse afectadas son:

  • las parótidas, son las más grandes de las glándulas salivares, bajo las orejas o detrás de la mandíbula,
  • las glándulas submandibulares en el reborde inferior de la mandíbula,
  • las sublinguales, bajo la lengua,
  • las glándulas salivares accesorias, son las más pequeñas, tapizan la casi totalidad del interior de la boca.

Los cálculos o litiasis son pequeñas calcificaciones que pueden obstruir los canales excretores de la saliva. Afectan principalmente a las glándulas submaxilares, y rara vez a las parótidas. La glándula puede inflamarse, hincharse y estar dolorida. Si el tratamiento médico no es suficiente o si las crisis se repiten demasiado a menudo, se indica una cirugía ablativa del cálculo o de la glándula. El cirujano le explicará la técnica operatoria y el postoperatorio, que son diferentes según el tipo de intervención. Algunos centros especializados proponen el tratamiento de los cálculos por medio de ultrasonidos (litotricia) o por endoscopia.

Los quistes mucoides alcanzan el canal excretor de la glándula submandibular o sublingual, (ránula en el niño), o bien las glándulas salivares accesorias. Estos quistes pueden desaparecer solos o bien necesitar cirugía. En este caso, el cirujano le explicará la técnica adaptada.

Los tumores benignos suelen alcanzar la glándula parótida, el más frecuente es el adenoma pleomorfo. En este caso se realiza una radiografía o un IRM y se realiza una cirugía de ablación de la parótida.

Lo esencial es que la mayoría de las patologías de estas glándulas es benigna y accesible a un tratamiento médico. En caso de prever una intervención quirúrgica, las técnicas y el postoperatorio pueden ser muy diferentes según el tipo de glándula y las afecciones. El cirujano le entregará una ficha informativa y le explicará el desarrollo de la operación a realizar.

 

Debido al gran número de patologías y de intervenciones que se pueden realizar, no se puede definir un postoperatorio tipo.

El cirujano le trasladará los consejos para el periodo postoperatorio que figuran en el documento de información que se le habrá entregado anteriormente.